Saturno en Aries frena un poco el impulso vital, ya que favorece la Autoridad y, por lo tanto, la obediencia. Este aspecto resulta más favorable para decisiones individuales, incluso egocéntricas, que para un verdadero humanismo. Sin embargo, la independencia se matiza con rigor, lógica y realismo. Neptuno se aventura en Aries, como a finales del siglo XIX, en los años 1860. Esto señala una gran inventiva, un sentido práctico teñido de imaginación, avances inéditos en el ámbito del Arte y del desarrollo personal, más en sintonía con intereses humanistas.

Conjunción Saturno-Neptuno 2026: un nuevo ciclo en el umbral de Aries
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    La conjunción entre estos dos planetas, de energías tan diferentes, podría aportar mejoras importantes para el bienestar de todos. La conciencia colectiva se orienta hacia un nuevo mundo más tolerante y socialmente más justo. La sabiduría, combinada con cierta autoridad, permite actuar con lucidez y empuja a canalizar las tensiones a través del arte o de la creación de estructuras útiles. Este tránsito influirá en nuestras sociedades desde febrero hasta finales de la primavera.

    El hecho de que esta conjunción excepcional tenga lugar a 0° de Aries, es decir, en el extremo inicio del zodíaco, es altamente significativo. Se trata de un ciclo completamente nuevo que cuestiona nuestro comportamiento individual y colectivo. En Aries, esta conjunción genera una poderosa necesidad de renovación y movimiento, perturbada por una sensación de confusión, incertidumbre o ilusión. El deseo de actuar y el agotamiento podrían alternarse durante este período tan particular. Los sistemas ideológicos actuales ya no responden a las aspiraciones de las poblaciones. Pero esta desconfianza, e incluso esta rebelión, frente a las formas actuales de autoridad, también es fuente de dudas, incertidumbres y fantasías.

    La última conjunción entre Saturno y Neptuno tuvo lugar en 1989, un año marcado por la caída del Muro de Berlín. Esto ilustra claramente una época en la que estructuras aparentemente inmutables se resquebrajan, a veces en medio de la confusión, pero también con la esperanza de un mundo diferente. En 2026, esta configuración subraya los límites de sistemas basados únicamente en el rendimiento, el control o la creencia en un crecimiento infinito. Abre una transición en la que la acción ya no puede separarse del sentido.

    La tensión provocada por esta conjunción es útil. Saturno impone estructura y paciencia, mientras que Neptuno aporta inspiración, sensibilidad e intuición. Alimentados por ambas influencias, podríamos transformar un ideal en un proyecto concreto digno de compromiso.

    Las conjunciones pasadas

    1989: Saturno y Neptuno en conjunción en Capricornio

    Se produce el colapso de los regímenes comunistas en Europa del Este. Reformas y reestructuraciones políticas a gran escala marcan el final de la Guerra Fría y la caída del Muro de Berlín.

    1952–1953: Saturno y Neptuno en conjunción repetida en Libra

    Joseph Stalin muere el 5 de marzo de 1953, Jrushchov se convierte en primer secretario de la Unión Soviética e inicia una política de desestalinización.

    1917: Saturno y Neptuno en conjunción en Leo

    La Revolución rusa sacude el orden mundial. La Rusia imperial es reemplazada por un nuevo orden, resultado del poder disolvente de Neptuno aplicado a las nuevas estructuras de Saturno.

    1882: Saturno y Neptuno en conjunción en Tauro

    En Francia, se promulga la ley de escolaridad obligatoria y laicidad. La moral cívica reemplaza a la religión en las escuelas públicas.

    1846: Saturno y Neptuno en conjunción en Acuario

    Esta conjunción en Acuario coincide con el descubrimiento de Neptuno por Johann Gottfried Galle, basado en los cálculos de Urbain Le Verrier.